En un plazo de cinco años, la División El Teniente de Codelco, junto al gobierno regional de O´Higgins y la Municipalidad de Rancagua buscan limpiar el aire de la ciudad, de la mano de sus habitantes, la que registra uno de los mayores índices de contaminación del país.
Por Paulina Modiano // Fotos: Codelco
Rancagua es una de las ciudades más contaminadas de Chile, aunque no muchos lo saben. Las mediciones oficiales muestran que en varias ocasiones la polución en la capital de la Región de O’Higgins incluso ha superado a Santiago y Temuco, zonas que habitualmente lideran los indicadores en esta materia.
Por ello, la División El Teniente de Codelco, junto al gobierno regional y la Municipalidad de Rancagua, se embarcaron hace poco en un ambicioso plan de descontaminación de la comuna, denominado Puro Rancagua, que abarca desde programas de forestación, instalación de nuevas plazas y senderos, hasta el reemplazo de malas fuentes de calefacción domiciliaria, uno de los principales responsables de la polución.
La campaña, lanzada hace algunos meses, busca concientizar e involucrar fuertemente a la ciudadanía, para que cada una de las medidas que se adopten se traduzcan en un mejoramiento permanente de la calidad de vida en la zona y que sus habitantes se conviertan en “héroes” de la batalla contra la contaminación.
Leña y estufas
Una de las tareas que se ha impuesto Puro Rancagua es ir modificando paulatinamente el sistema de calefacción en los hogares de menores recursos.
Según datos del Plan de Descontaminación del Valle Central de la VI Región, un 35% de la polución es aportada por el uso de leña en los hogares, en tanto que el 15% corresponde a quemas agrícolas no autorizadas, 12% a las industrias, 3% a fuentes móviles y 36% a los incendios forestales.
El problema particular con la leña proviene de la calefacción. Quienes no disponen de buenas estufas utilizan calefactores hechizos, fabricados a partir de tambores, lavadoras viejas o balones de gas, que no sólo contaminan hacia el exterior, sino que también al interior de las viviendas, afectando principalmente a niños y ancianos.
Por eso, una de las iniciativas importantes es cambiar 5.000 calefactores hechizos por estufas de doble cámara de combustión en los hogares más necesitados, en un plazo de tres años. La tarea ya partió, y Marianela Espinoza ha sido una de las beneficiadas. “Antes prendía el otro calefactor, que era un balón de gas arreglado, y la casa se llenaba de humo por todos lados”, cuenta. “Ahora, con esta estufa logro calentar toda la casa sin humo y me imagino que hacia el exterior también contamina menos”, agrega.
Como ella, otros habitantes de la población Dintrans, una de las más vulnerables de la zona, se han beneficiado con este cambio, que junto con mejorar el aire dentro y fuera de los hogares, también ayuda al bolsillo familiar, ya que un calefactor eficiente consume cuatro veces menos leña que uno hechizo.
No obstante, la renovación de estufas no sería del todo útil si la leña que se emplea está húmeda. Por eso, otra de las aristas de Puro Rancagua es favorecer un sistema de certificación para que los comerciantes garanticen que la leña está realmente seca.
Para ello, se los está dotando de un pequeño dispositivo, que con sólo pinchar un trozo de madera permite verificar su porcentaje de humedad. “Si marca más de 25, quiere decir que todavía está húmeda y no se puede vender”, comentó el distribuidor de leña Fidel Soto, quien ya tiene planes para aprovechar al máximo esta herramienta. “Mi idea es clasificar por fecha la leña dentro de la bodega, para así ir sabiendo la que ingresó primero y que se encuentra más seca”, cuenta.
Aunque la comercialización de leña verde suele ser más barata, los distribuidores que están adoptando el nuevo sistema de medición no temen una baja en su clientela. “La gente se va a ir dando el dato de que aquí se vende leña realmente seca y nos va a preferir”, comenta Elvira Soto, otra distribuidora del rubro.
En El Teniente, el gerente de Sustentabilidad y Asuntos Externos, Flavio Angelini, explica que la intención de la empresa es colaborar en lograr un entorno más limpio y con mejores condiciones de vida. “Por ello, estamos apoyando decididamente esta iniciativa. En esta zona, el empleo no es el gran tema, sino la calidad del aire y de vida. Por eso creemos que como empresa tenemos una misión importante que desplegar, involucrándonos con los problemas de la comunidad y la búsqueda de soluciones”, describe.
Agrega que, en este caso, la mirada va más allá de lo que tradicionalmente se entiende por responsabilidad social empresarial, que muchas veces se limita a hacer donaciones para favorecer mejoras en una determinada comunidad. “Nuestro objetivo es crear valor compartido, es decir, involucrarnos con la gente, conocer sus necesidades y establecer vínculos permanentes, que permitan llegar a resolver conjuntamente problemáticas que nos afectan a todos, como es el caso de la calidad del aire”, afirma.
De hecho, enfrentando las críticas sobre el impacto que podría tener en la polución de Rancagua la Fundición Caletones, operada por El Teniente, en la empresa explican que esa operación captura el 94% de sus emisiones y que sus contaminantes están considerados en el 12% catalogado como “industrial” en la zona, muy por debajo de otros factores como la leña.
Agregan que, cuando entre en vigencia la nueva norma de emisiones, Caletones deberá capturar el 95% de las emisiones, para lo cual se harán inversiones por US$ 300 millones.
Verde esperanza
Era un sitio baldío. No había vegetación y se prestaba para que la gente acumulara basura o que algunos grupos se juntaran para consumir “cosas no muy sanas”, dice Bernarda Céspedes, presidenta de la junta de vecinos de Villa La Ribera, al describir la plaza que se construyó en esa zona.
Hoy el lugar luce completamente distinto y lleva varios meses así. Es una miniplaza con juegos infantiles, plantas, pasto, senderos armoniosos e iluminados y, sobre todo, un espacio de encuentro para los miembros de las 210 familias del sector. “Los niños son los que más la disfrutan, porque tienen un lugar bonito donde venir a jugar, que antes no existía”, cuenta Claudia Miranda, otra vecina del sector, que se ha visto beneficiado por esta otra área de descontaminación impulsada por el plan.
Claro que la transformación no vino de la noche a la mañana. Hubo harta planificación y trabajo de por medio, pero fueron los vecinos de la villa los que llevaron la voz cantante. En numerosas reuniones con profesionales especializados que los ayudaron a definir cómo se desarrollaría la plaza, ellos mismos fijaron los parámetros para su construcción.
Luego vino la gran tarea: construir el lugar. Y se hizo en una jornada en que, pala y rastrillo en mano, los habitantes del sector, junto a representantes de Codelco y demás instituciones involucradas, se organizaron en cuadrillas y se dieron a la tarea de picar la tierra, plantar, pintar e instalar todos los elementos necesarios en un espacio de 1.500 metros cuadrados. “Todos trabajamos para que la plaza quedara lo más bonita posible, hombres, mujeres y niños por igual hicimos un aporte”, comenta Bernarda.
Tal vez por eso está tan bien cuidada y nada indica que el paso del tiempo haya traído algún deterioro. Por el contrario, todos los elementos instalados siguen impecables, no hay rayados, las plantas y el pasto están verdes gracias al riego diario, a cargo de la municipalidad.
Los habitantes del sector, de paso, siguen aportando lo suyo. “Los fines de semana, cuando no hay personal municipal, nosotros mismos nos hacemos cargo del riego y la limpieza, porque esos son los días en que más se usa”, cuenta con orgullo la dirigente.
El compromiso de la comunidad con el plan de descontaminación es precisamente uno de los principales objetivos bajo los cuales fue pensado Puro Rancagua. “La idea no es sólo mitigar la contaminación, sino que involucrar a toda la ciudadanía y crear una nueva cultura”, dice Angelini.
Árboles y bicicletas
Junto a las medidas que intentan mitigar el impacto de las fuentes de contaminación, Puro Rancagua se ha impuesto la misión de dotar de una mayor cantidad de árboles a la comuna. Para ello, se contempla un programa de forestación, plantando 30.000 especies en cinco años.
La cruzada se inició a fines del año pasado en el Parque Comunal de Rancagua, donde junto a la entrega de 50 ejemplares para plantar en los sectores menos arborizados, se proveyó de otros 300 árboles a vecinos de distintos sectores, para que se hicieran cargo de su cuidado.
“Una de las características de esta iniciativa es que los árboles que se entregan son de un metro y medio, porque está comprobado que, si tienen un mayor tamaño tienen muchas más posibilidades de subsistir y de contribuir realmente a la reforestación”, destacó Flavio Angelini.
Otra de las iniciativas apunta a desincentivar el uso de automóviles, creando un parque de transporte público de 100 bicicletas en la comuna, las que contarán con 200 a 400 estacionamientos y cuidadores incluidos. “Mediante todo esto esperamos entusiasmar a la comunidad y lograr un cambio real en los hábitos de los rancagüinos para que, siendo fieles a su tradición, realmente se sientan héroes con sus esfuerzos de descontaminación”, finalizó el ejecutivo.
URL sacada de :
http://www.quepasamineria.cl/index.php/vida-e-innovacion/item/1791-plan-puro-rancagua-se-buscan-h%C3%A9roes-para-descontaminar
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